Próximamente llegarían los alumnos. Ayudé a Li Tzu, el profesor taoísta, a regar el jardín de bonsáis. Entonces fuimos a la cocina. Aguardé en la mesa mientras que ella remojaba ciertas yerbas. Midnight, el gato negro que asimismo vivía en la vivienda situada en un pequeño pueblo chino al pie del Himalaya, nos miraba poco entretenido desde el armario. Solo los chillidos de los animales nocturnos rompían el cautivador silencio de la madrugada. Li Tzu llenó nuestras tazas y se sentó del otro lado de la mesa. Le dije que esos días de estudio me hacían bastante bien. Aparte de los entendimientos comprados, las horas pasaban sin prisas, con una tranquilidad atractiva. Algo que no sucedía en mi vida día tras día. Debí reconciliarme transcurrido el tiempo. Mi rutina era intensa, con mucha agitación. En el final del día, sentí que había hecho bastante y logrado poco. Allí, por contra, logró poco con la seguridad de haber logrado bastante. El profesor taoísta tomó un sorbo de té y explicó: «Obligaciones y ocasiones». Logró una pausa, como quien busca las mejores expresiones, y después continuó: “Todos y cada uno de los días veo a la gente mucho más ocupadas en sus compromisos. Ocupaciones que no desean, poco a poco más, que semejan hurtar el tiempo bello que se precisaría para buscar las ocasiones de la vida.
Por eso sientan el vacío y la ansiedad tan recurrentes en la sociedad moderna. Pasa el tiempo y no pasa nada, es un sentimiento recurrente. Esto pasa por el hecho de que la mayor parte de la gente ignoran lo que desean y no comprenden lo que sienten.
“Nos guía un razonamiento común que nos transporta a opinar que las obligaciones, así sean de supervivencia o compromisos sociales, retrasan el sendero para hallar las increibles ocasiones que transformarán nuestra vida y nos van a llevar al cielo. No obstante, lo que pocos perciben son las ocasiones que hay en toda obligación.”
Escucha mis historias
La historia tiene rincón a fines de la década de 1950, tras la guerra indo-paquistaní. Mary es una pequeña criada en la India que, tras perder trágicamente a sus progenitores, debe mudarse al Reino Unido con su tío. Mary es una pequeña intrépida, que de manera continua inventa historias repletas de imaginación, para sobrellevar la soledad que la aqueja.
Desde el comienzo, le resultará bien difícil amoldarse a su novedosa vida en la mansión de su tío Lord Archibald Craven; un hombre que, tras la desaparición de su mujer, prácticamente no charla ni es visto por absolutamente nadie. La única compañía que Mary va a tener en tal villa va a ser la de su primo Colin. Colin es un niño lisiado que vive encerrado en su habitación gracias a la extrema protección que recibe de su padre.
Yorkshire
Esta aventura infantil está ambientada en el condado de Yorkshire. En el libro, el sitio donde avanza la historia es una vivienda en lo prominente del páramo, donde los árboles y los animales forman parte de la diversión. Por su parte, los animales asimismo pertenecen a las enseñanzas que aprenden los individuos.
La historia empieza en el momento en que Mary Lennox Craven, que vive en la India, pierde a sus progenitores gracias a una epidemia de cólera. Todos en su casa mueren, salvo ella. Mary, de solamente nueve años, no se altera al darse cuenta de lo ocurrido, como apasionado de un personaje déspota, despiadado y malhumorado.







