Cala o nenúfar (Zantedeschia) •• iBulb Las calas son mucho más polivalentes de lo que imaginamos. Su flor de manera perfecta los transforma en una alternativa extraordinaria para una terraza, un patio o un balcón. Además de esto, escoger ciertas cepas en uno o 2 tonos vibrantes genera un enorme efecto. Como hicimos en otoño y también invierno con los bulbos de primavera, proseguimos mejorando la huerta de verano con bulbos de flor. Es conocido que la primavera trae bastante trabajo al jardín, pero asimismo enormes satisfacciones.
De qué manera guardar apropiadamente las lámparas
La clave para acrecentar la vida útil de tus lámparas es almacenarlas adecuadamente. De las mejores formas de resguardar sus bulbos es almacenarlos en un espacio fresco y seco con una temperatura de cuando menos 50 grados F. Si el tiempo es caluroso, puede enfriar los bulbos. En el momento en que hace bastante frío, puede guardarlos en un estacionamiento o en un sótano sin calefacción.
Almacena tus lámparas en un contenedor isotérmico o, si no tienes, una caja de cartón va a ser bastante. Pero asegúrese de cubrirlos con papel para sostener el envase seco y cerciorarse de que la temperatura se sostenga incesante.
Desenterrar y guardar los bulbos a lo largo del invierno
- Conforme el tiempo se enfríe, el follaje de los tiernos bulbos empezará a ponerse amarillo. Esto pasa de forma frecuente tras una helada rápida pero antes de una helada fuerte. Este es el instante conveniente para desenterrarlas antes que se dañen por las heladas en el suelo, pero es esencial que el follaje esté prácticamente totalmente seco, puesto que las hojas tienen la función de trasmitir los nutrientes a los bulbos a fin de que logren florecer de nuevo. Si corta todo el follaje mientras que aún está verde, probablemente el bulbo, el rizoma o el bulbo aún no haya guardado suficientes nutrientes.
- Para esto, debemos cavar delicadamente la tierra en torno a la planta, intentando llevarlo a cabo a una distancia de unos centímetros, lejos de ella, para no lastimarla. Puede utilizar un tenedor o una pala para eliminar de manera cuidadosa la planta de su rincón; siempre y en todo momento con la precaución de no dañar el bulbo primordial ni sus raíces.
- En este momento es el instante de adecentar las lámparas para su almacenaje. Tenemos la posibilidad de usar un cepillo a fin de que nos asista a sacar toda la mugre que las cubre. Y entonces, poseemos 2 opciones:
- Existe quien las lava y las deja secar al sol y al viento a lo largo de uno o un par de días, con el consiguiente riesgo de que se queden húmedas y se pudran.
- Y existe quien no las riega para eludir el peligro de que se pudran.
- El próximo paso antes de seguir es eliminar los bulbos o tubérculos que muestren signos de podredumbre, aspecto arrugado o orificios, normalmente ocasionados por algún insecto. Estas lámparas en estado deplorable hay que desecharlas pues en caso contrario podrían enfermar a sus «compañeros».
- Otra práctica que puede ser opcional es utilizar fungicida antes de guardar los bulbos. Si aplicamos un fungicida líquido, debemos dejarlas secar uno o un par de días tal y como si las hubiésemos lavado.
Si les aplicamos un fungicida en polvo, se tienen la posibilidad de socorrer. - En este punto, la mayor parte de los bulbos y tubérculos están preparados para ser guardados, no obstante, ciertos precisan ser «curados» como los bulbos de gladiolo, cala, Acidanthera, Crocos, fresia, tigrid y tritón. Para proteger los bulbos lo que vamos a hacer va a ser meterlos en una bolsa de malla (afín a las bolsas de cebolla) o tenemos la posibilidad de improvisar una bolsa con una lona de tul, aquí lo esencial es que se «arian» esto es que circule el aire entre ellos Esta bolsa llena de bulbos la colgaremos en un espacio sin sol, con temperaturas cerca de los 27 ºC en el transcurso de un periodo de tiempo de tres semanas, pasado el que vamos a poder seguir al almacenaje. Indudablemente, el sitio ideal es el interior.
- No tienes que olvidar etiquetar tus plantas. En la primavera, posiblemente le cueste rememorar cuáles son, y bastante menos de qué color son. Por esa razón etiquetarlos adecuadamente. Para las lámparas enormes, tenemos la posibilidad de redactar levemente sobre ellas con un rotulador persistente o anudar (si bien sea levemente) una etiqueta. Las lámparas mucho más pequeñas se tienen la posibilidad de guardar en bolsas de papel (jamás de plástico) y tener el nombre escrito en ellas.
- Tenemos la posibilidad de emplear cajas de madera o cartón para almacenar los bulbos a lo largo del invierno. Pero es esencial comprender que los bulbos no tienen que tocarse entre sí y tienen que mantenerse aireados, para esto usaremos un medio de cobertura o soporte como turba, vermiculita o periódico. Una vez puesto esto, vamos a dar la bienvenida a los bulbos, sin que se toquen entre sí; si disponemos muchas, vamos a hacer una segunda cubierta, separándolas siempre y en todo momento con una línea de periódico o lo que hayamos escogido.
- Estos contenedores o cajas que poseen todos nuestros bulbos tienen que preservarse en un espacio fresco y seco, con una temperatura de unos 10º C. Un sótano o estacionamiento sin calefacción tiende a ser el sitio conveniente. Recuerda siempre y cuando el sitio que escojas jamás debe tener temperaturas en negativo.
- Revise sus lámparas múltiples ocasiones a lo largo del invierno y deseche las que estén arrugadas o blandas y retire cualquier material de empaque que se vea mohoso o en estado deplorable. Ciertos jardineros tienden a empapar tenuemente (y subrayo “sutilmente”) el material de embalaje (papel o turba) a fin de que los bulbos no se arruguen.
- Existe quien las lava y las deja secar al sol y al viento a lo largo de uno o un par de días, con el consiguiente riesgo de que se queden húmedas y se pudran.
- Y existe quien no las riega para eludir el peligro de que se pudran.
De qué manera guardar las lámparas Calas
¿De qué forma guardar las lámparas Calas?
En el instante de la extracción, los bulbos se enjuagan para remover cualquier resto de sustrato, se dejan unos cuantos días a la sombra, en un espacio fresco y seco y después se guardan envuelto en períodico o periódico hasta la próxima temporada de siembra. El papel ha de ser permeable, lo que les deja respirar. Asimismo se tienen la posibilidad de guardar en bolsas de malla. Evite la utilización de bolsas de plástico, polietileno o papel laminado, puesto que no tienen la posibilidad de respirar y tienen la posibilidad de contraer hongos.
PREGUNTAS FRECUENTES
- ¿Inquietudes? Aquí responderemos las cuestiones mucho más usuales.







