Qué significa la albahaca en la oreja izquierda

Por Ángeles Claros y Paula Alvarado Mamani, sudamericana Resumen 28 de febrero de 2022.

«Al fin llegaste, un carnaval lleno de flores, tirando polvo y mezclas de mis amores.» A ritmo de sikus y coplas, los carnavales animan las calles de nuestras ciudades. Los guitarristas que, al lado de las murgas, llenan de alegría cada acercamiento y forman eso que con tanta pasión llamamos cultura. A lo largo de este mes, distintas ciudades y comunidades se unen para festejar y gozar de un día de baile y canto, tradiciones y prácticas, sin tener en cuenta lo que nos hace distintas para comunicar el día de hoy. Los pueblos andinos llevamos nuestra cultura, llenamos con orgullo las plazas con nuestra ascendencia, saberes y prácticas. Mientras que agradecemos a la Pachamama por una enorme cosecha y las lluvias por venir. La festividad coincide con la temporada de las lluvias de verano, el agua, fuerza viva, es signo de alegría. Con faldas y trenzas o con confeti y talco en el pelo, los pueblos indígenas cultivamos nuestro vínculo con la naturaleza y garantizamos comida, bebida y flores a la Madre Tierra, que nos ofrece los frutos y minerales para vivir. Es una relación de respeto, reciprocidad, ofrecemos y tomamos, recordando siempre y en todo momento a la Pachamama, agradecidos de que el período haya sido próspero y abundante. Esta es parte de nuestra historia que se borró con la colonización, con los españoles y la iglesia. .

El vínculo con el territorio y la ascendencia, el trato de respeto y sabiduría con la Pachamama. Aguardamos el carnaval con ansias y alegría, para comunicar comida con nuestra red social y unirnos en lo que llamamos hogar, creando cultura para las generaciones futuras. Son días de festejos que se empiezan con el descubrimiento del Pucllay (muñeco que representa al Demonio, representa el sol y tiene la labor de fecundar a la Pachamama), que fue sepultado a objetivos del carnaval pasado y es retirado de los pies del Pachamama apacheta, hasta el día en que sea enterrado de nuevo. En estos días diríase que “el demonio anda suelto”, con lo que se deja de lado la tristeza y se vive con alegría. Todos exponemos la cara con talco, espuma y alguna pintura. Los solteros decoran su oreja izquierda con una ramita de albaca y los en matrimonio, la derecha. Brota el deseo de comunicar y medra la fraternidad y la reciprocidad. Fuente: TeleSISA

La chaya es un rito agrícola americano que data de siglos atrás. El correr del tiempo y las mezclas culturales han cambiado este viejo rito para transformarse hoy día en una celebración habitual en La Rioja, pero no solo vivida en la vertiginosa montaña de su geografía. De ahí que es mucho más que una celebración: es una forma de hallarse, de mirarse, de cantar, de continuar suponiendo. No es necesario solamente para convocarlo a otro sitio y ofrecernos permiso para romper con los límites terrestres y aproximarnos a esos cerros azules festejando su liturgia mucho más arraigada en otras latitudes.

Por comando «Nuevos chayeros y chayeras de cuanto»

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