La fumigación de pulgones en árboles frutales es una labor bien difícil gracias a su alta tasa de reproducción, estas plagas destrozan todos los años enormes cosechas, primordialmente las hojas. Para su supresión se tienen la posibilidad de emplear artículos químicos, naturales o biológicos.
Los insecticidas agrícolas son los mucho más utilizados y los mucho más efectivos, pero si deseas emplear elementos naturales, el tabaco es muy efectivo. Rociar árboles frutales con vinagre te va a ayudar a liberarte de esta plaga. Otros elementos naturales efectivos que puedes emplear son: el ajo, la ortiga y el jabón potásico.
Cuándo fumigar los cerezos
El cerezo, por poner un ejemplo, es un árbol frutal que resulta conveniente fumigar (si es requisito) en temporada de invierno. La pulverización de cerezas se efectúa en el momento en que la planta está «hibernando», o sea, en el momento en que la savia se ralentiza y el árbol se regresa desactivado.
Los tratamientos de control y prevención de la floración del cerezo son escenciales para sostener las cerezas en buen estado. Las plagas más habituales en los cerezos tienden a ser: el pulgón, la mosca del cerezo y el verme cabezón.
Y las patologías más frecuentes son los hongos.
PANONYCHUS ULMI
Asimismo llamada araña roja, es una plaga que perjudica a varios frutales por su aptitud de multiplicarse en un tiempo reducido. Los periodos mucho más propicios para la proliferación de esta araña son los meses de marzo y abril, ya que en estos días se desarrollan los huevos que ponen en invierno. La segunda temporada es en el mes de julio-agosto. Como medida precautoria, aconsejamos cambiar las proporciones de fertilizantes nitrogenados a las pretensiones de la planta.
Las mucho más conocidas son Cidia y Anarsia, a las que se les conoce como polillas del melocotón. Hablamos de pequeñas mariposas o polillas que causan daños en árboles frutales como el melocotonero, almendro, ciruelo y manzano. Cidia agrede primero los brotes y después el fruto, al tiempo que Anarsia agrede de manera directa al fruto, destruyéndolo completamente. Para impedir es conveniente efectuar un régimen químico si se aprecia daño en los brotes, antes que se dañe el fruto.







